El catalán es una lengua antigua, no es un dialecto. Es un idioma que ha superado con orgullo la censura de la dictadura franquista, en la que se prohibió el uso del catalán en la vida pública y que obligó a los hablantes a usarla sólo en la clandestinidad, en familia y en la intimidad de las mismas paredes domésticas.
Hoy, ya 40 años después de la caída del régimen y en una España multiétnica, el pueblo catalán sigue protegiéndolo.
De la exigencia de defender la misma identidad y también de sensibilizar frente de la amenaza de extinción del catalán, diferentes nativos de Cataluña se han movilizado para que la misma lengua madre no se pierda y no solo eso, pero que se sobrevalore.
Fue así que nació un movimiento llamado los "Voluntarios por la Lengua”. La "misión" de estas personas es ofrecer a todos los que no son Catalanes, la posibilidad de aprender este idioma, o al menos de acercarse y de familiarizarse con el. Por lo tanto, los voluntarios dedican tiempo, amor y a veces fatiga, para compartir sus propia cultura, empujado por un fuerte sentimiento de orgullo por sus historia e idioma.
En estas imágenes, capturadas en diferentes lugares de Barcelona, podemos ver los rostros de los que han elegido de difundir y mantener intactas sus orígenes, la historia y la tradición de sus misma tierra, expresando con simples pensamientos un sentimiento profundo hacia la propia querida lengua.